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Un investigador de la RICET nuevo presidente de la federación Mundial de Medicina Tropical

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Santiago Mas-Coma, catedrático de Parasitología de la Universitat de Valencia, ha sido elegido presidente de la Federación Mundial de Medicina Tropical para los próximos ocho años. La elección se produjo durante el Congreso Mundial de Medicina Tropical, celebrado en Rio de Janeiro (Brasil), con afluencia de más de 7000 especialistas. Mas-Coma es director del Centro Colaborador de la OMS (WHO CC) en la Universitat de València.

El cargo de presidente ha adquirido mayor responsabilidad después de la 66th World Health Assembly, celebrada en Ginebra, Suiza, el pasado fin de semana, donde se adoptó una resolución histórica sobre las denominadas 17 enfermedades desatendidas (Neglected Tropical Diseases) principales. Esta resolución hace referencia a todas las medidas y recomendaciones efectuadas dentro del denominado NTD Roadmap diseñado por el comité de expertos WHO-STAG al que el profesor Mas-Coma pertenece desde hace años. En dicha hoja de ruta se marcan los objetivos mundiales para 2015 y 2020, y ha sido elaborada con aportaciones de organizaciones del mundo, públicas y privadas, involucradas en salud en uno u otro aspecto.

Las implicaciones son trascendentales para la humanidad (miles de millones de personas afectadas por enfermedades causantes del subdesarrollo en el mundo) y también concretamente para los que trabajan en enfermedades parasitarias y cooperación internacional a todos los niveles. Para hacerse una rápida idea de las magnitudes, solamente la Ascariasis afecta ya a 1.300 millones de personas en la actualidad; la Ancylostomiasis, a 700 millones; la Trichuriasis, a 500 millones; o la Schistosomiasis, a 250 millones. Otras, como el Dengue o la Fascioliasis, están emergiendo y causando incesantes epidemias en todos los continentes en estos últimos años por sus interrelaciones con el cambio climático y el cambio global.

La importante cantidad de fondos, en gran parte ya comprometidos y en muchos casos ya aportados, que se espera destinar para la consecución de los aludidos objetivos va a abrir muchas esperanzas en las zonas más depauperadas del mundo y plazas de trabajo por doquier.